Tras una despedida a lo grande de los 128 bits, con una entrega de la saga a la que no le faltaba de nada (ni siquiera un completísimo editor de personajes), Namco Bandai da una nueva vuelta de tuerca a Soul Calibur y se atreve con la nueva generación (antes de la esperada llegada de Tekken 6), en la que no faltarán novedades gráficas y jugables y alguna que otra sorpresa en forma de cameo (aunque dejó de ser una sorpresa hace meses). Gráficamente, el juego de Namco resulta muy espectacular y pocos títulos del género pueden compararse a su calidad visual... aunque no esperéis la sensación experimentada la primera vez que visteis Soul Calibur en Dreamcast; eso no volverá a repetirse nunca. Como de costumbre, de su motor gráfico destacan especialmente los modelos 3D de los personajes femeninos, más proporcionados, detallados y realistas que los de, por ejemplo, Dead or Alive.
Soul Calibur IV presenta un estilo de lucha muy similar al de la anterior entrega, bastante más solido y menos loco; cada combate se desarrolla de una forma más o menos ordenada y sus controles y diferentes ataques dejan poco espacio al clásico machaca-botones que era capaz de derrotar a un luchador experto en cualquiera de los anteriores Soul Calibur. La novedad jugable más significativa es la posibilidad de realizar guard breaks, que tendrán impacto visual (la armadura del personaje se destruirá) y jugable, ya que el daño infligido será mayor. Además, Namco ha introducido un nuevo ataque que se combina con los guard breaks: una vez sin armadura, un segundo guard break da la fugaz oportunidad de ejecutar un critical finisher (pulsando los cuatro botones de ataque simultáneamente), que acabarán con el personaje sin importar cuánta energía le quede restante.
Como se puede ver en las pantallas, la sorpresa llegará con Yoda (en Xbox 360), Darth Vader (en PlayStation3) y el aprendiz «Starkiller » (en ambas plataformas) como personajes jugables, que encajan a la perfección en el universo Soul Calibur.