Playstation 2
Odin Sphere
Los mejores gráficos en 2D jamás vistos, un desarrollo action RPG embriagador y además, en castellano.
9.3
Pocos, muy pocos segundos hacen falta para darnos cuenta de que estamos ante algo tremendamente grande. La conjunción de talento, buen hacer y atención al detalle han hecho de Odin Sphere una obra maestra digna de reposar para la eternidad, y en lugar privilegiado, en la mejor de las colecciones de arte digital. Dejad que la esférica pantalla de presentación se desvanezca ante vosotros y dedicad unos minutos a presenciar la soberbia introducción y presentación de los cinco protagonistas. Es más que posible que para entonces vuestros ojos chisporroteen de mala manera o la misma baba haya rebotado contra el suelo una y otra vez. Si todavía no tenéis el juego, que sale el 14 de marzo, mirad estas pantallas y el efecto será similar…
Pero, ¿es un juego de PS2?
La respuesta es sí, aunque cueste reconocerlo. Las aptitudes de Vanillaware a la hora de recrear entornos bidimensionales de altísima calidad, complejidad y excelso colorido ya eran conocidas por los pocos privilegiados que caímos rendidos ante aquel juego de Saturn (posteriormente convertido a PSP) llamado Princess Crown, que todavía se resiste a visitar Occidente. Aunque sí hemos podido disfrutar en Europa de su otra original creación, GrimGrimoire. ¿Qué tendrá Odin Sphere que compañías como Atlus y Square Enix se han abalanzado sobre él con estruendo y alboroto? Intentaré explicároslo, aunque describir tanta belleza con simples palabras no es nada fácil. Se podría decir, fríamente, que estamos ante un action RPG de corte bidimensional, pero en su interior late un portentoso corazón multicolor que sobrepasa con creces la capacidad torácica de nuestra veterana PS2. Este poderoso músculo le ha dotado de una carismática colección de personajes animados y creados artesanalmente, que respiran, parpadean, lloran y se mueven como si realmente tuvieran vida propia, desde el más insignificante de los enemigos a los omnipresentes Odin o el dragón Wagner. Y si sobresalientes son los actores, qué decir del escenario. Verdaderas obras de arte dotadas de un cromatismo escandaloso, en las que todos los elementos que las forman también están vivos, armoniosamente animados, ganándose un lugar definido en alguno de los múltiples planos de scroll que les confieren eterna y merecida profundidad. Para resumir, se podría decir que algo muy vivo y maravilloso late dentro de Odin Sphere. Y qué mejor acompañamiento a estos latidos visuales que una sensual y embriagadora banda sonora de Hitoshi Sakimoto (FFXII, FF Tactics, Vagrant Story…), capaz de tejer una perfecta tela de araña auditiva que nos atrapa aún más en sus dulces redes. La trampa audiovisual ha surtido efecto, somos confortablemente prisioneros de ella y no queremos abandonarla. Sobre todo al descubrir que además de bueno, bonito y encima barato, es divertido, tremendamente divertido. La historia de los cinco protagonistas está perfectamente entrelazada, los diálogos y monólogos son soberbios, aparte de exquisitamente doblados (inglés y japonés), y los momentos de acción rozan el delirio gracias a combates de gran intensidad y a un desarrollo horizontal eminentemente arcade que alcanza su punto álgido en los duelos contra los bosses.
Esto es sólo el principio…
Tras esta manida frase se encuentra una gran verdad. Odin Sphere oculta en sus páginas prólogo, seis capítulos y epílogo para cada uno de sus protagonistas, además de un capítulo final en el que tendremos que elegir al personaje adecuado en cada momento para alcanzar el final «bueno». Tendremos acceso a un completo cursillo de alquimia y cocina para elaborar poderosas pociones ofensivas y defensivas, y sabrosas recetas que elevarán nuestra experiencia/puntos de vida a lo más alto. También practicaremos botánica plantando semillas y obteniendo sus valiosos frutos; nuestras artes en el combate serán evaluadas y recompensadas en base al tiempo empleado y daño recibido; podremos revisitar mundos ya completados y observar todas las secuencias de diálogos en el historial de eventos… Y todo ello a lo largo de más de 45 horas de juego, con la posibilidad de elegir entre 50 y 60 Hz. Aunque más allá de planos de scroll, sprites gigantescos y demás tecnicismos se encuentra un action RPG acogedor, fácil de jugar pero profundo en su desarrollo, en el que se entrelaza el destino de sus protagonistas con el tuyo hasta formar un solo corazón, un solo latido simultáneo, tan poderoso que cada vez que vibra sacude los cimientos tridimensionales del videojuego actual.