Aunque no sea tampoco decir demasiado, más que nada por por la escasez de títulos de los comienzos, Everybody’s Golf siempre nos pareció uno de los mejores juegos en el catálogo inicial de PSP. Pues bien, ha pasado bastante tiempo y ha mejorado mucho el panorama, pero, aún así, es probable que esta segunda entrega vuelva a tener una suerte parecida a la de su antecesor.
Básicamente, se trata del mismo juego sólo que con otra estructura, más campos, nuevos personajes y nuevos Modos de juego que mejoran, sobre todo, su oferta multijugador. No parece demasiado sobre el papel, pero en la práctica sí termina por ser una apuesta segura y que no defraudará a sus seguidores: la jugabilidad de siempre y muchas más horas de juego. Sin llegar a excederse con la dificultad, lo que si parece que han hecho es subir un poquito el nivel de exigencia y, a partir de un punto del juego, veremos que nuestros birdies ya no son ni tan frecuentes ni tan sencillos. Para entonces, ya habremos descubierto la forma de potenciar a los jugadores, que esta entrega se logra, además de jugando con ellos con cierta frecuencia, a base de combinar prendas y artefactos. El aspecto a veces es lamentable o directamente grotesco, pero si con ese detalle logramos mayor fiabilidad o potencia en los golpes, no os importará jugar al golf vestidos como el payaso de Micolor.
Alguno de los nuevos recorridos son realmente ingeniosos y harán las delicias de los más expertos, pero si algo debe destacarse de Everybody’s Golf 2 para PSP es la posibilidad de juego en red y ad-hoc. Al igual que en PS3, podremos conectarnos a distintos servidores donde se alojan partidas ya organizadas o crear nosotros una propia según nuestro criterio y propias reglas. Para los que no dispongan de Internet y prefi eran enfrentarse a otras personas en vez de a la máquina, EG2 incluye también un Modo Multijugador ad-hoc para 8 jugadores simultáneos. Sólo por estas dos novedades ya merecería la pena esta entrega, pero es que sólo con los Modos individuales ya es muy recomendable. No hemos podido parar de jugar... sólo la batería agotada ha logrado hacernos parar un rato.