No exactamente un año, como repetiremos más adelante: doce números de Xtreme que en realidad conforman un año y un mes. Añadámosle los seis números en los que Xtreme era un suplemento dentro de la antigua Superjuegos que acabó devorando con su irresistible encanto a la cabecera clásica, y tendremos como resultado que es absolutamente ridículo celebrar nada.
Bueno, sí. Que Xtreme lleva un buen puñado de números dando la brasa, que cada vez estáis más contentos por lo que nos decís en e-mails y foros virtuales, y que nuestro ego sigue disparatándose día tras día, entusiasmados como estamos con vuestros halagos y con la sana consciencia de que estamos haciendo algo especial. Algo diferente. Una revista que vosotros estabais deseando leer, y nosotros deseando escribir. Y éste nos parece un momento tan bueno como cualquier otro para celebrarlo.
Para ello, repasamos fulminantemente todas nuestras portadas y, de paso, el año que dejamos atrás. Os contamos unas cuantas curiosidades y nos congratulamos, albricias, de que enero sea un mes tan escaso en lanzamientos Triple A para volcarnos con un número aún más raro, extravagante y personal de lo acostumbrado. Hemos hecho acopio de fi lias y neuras y las hemos analizado y deglutido para vosotros: monstruos gigantes, shooters abstractos, retrospectiva del Spectrum y una nueva sección, 10 Sobre 10, donde seguimos pasándonos por el puente de Waterloo el sórdido y necio tema de las notas. ¿Queréis juegos perfectos? Pues cada mes, en 10 Sobre 10, repasamos juegos impecables, perfectos, absolutamente memorables e indiscutiblemente soberbios.
Aunque como siempre, y a diferencia de otros, en Xtreme todo lo dejamos... abierto a discusión.