Nunca una decisión resultó tan acertada como cuando en 1999 el compositor Akira Yamaoka optó por utilizar sonido industrial para ambientar musicalmente Silent Hill; según relata Yamaoka, la orquestación tradicional se le antojaba limitada para ilustrar sonoramente la gélida atmósfera de la ciudad en brumas imaginada por Konami.Resulta sorprendente comprobar cómo la partitura de Silent Hill Origins mantiene total fidelidad a la fórmula musical inventada originalmente por Yamaoka, sobre todo con el añadido autoimpuesto por el compositor de reinventar el sonido de la primera entrega con cada nuevo capítulo de la serie. Una vez más, el intuitivo músico consigue depositar al jugador en tranquilizador terreno conocido, simplemente fusionando novedosas sonoridades tratadas electrónicamente con texturas musicales escuchadas por el conocedor de la saga, como perturbadoras atonalidades pianísticas o las recurrentes plegarias declamadas por Mary Elizabeth McGlynn con su acostumbrada y escalofriante serenidad.