Konami organizó el pasado Miércoles 4 la presentación del cuarto y, en principio, último juego de la saga Metal Gear Solid. Una auténtica multitud de medios, tanto especializados como generalistas, se reunió en un aeródromo de la periferia madrileña para asistir a la rueda de prensa que brindó el creador de la serie, Hideo Kojima, ya convertido por pleno derecho en una de las personalidades más importantes de la industria del videojuego a nivel global, y que goza de una popularidad digna de una estrella de cine. Kojima, a quién no veíamos en Madrid desde hace tres años, viajó desde Japón para presentarnos su última creación, en la que su equipo lleva más de cuatro años trabajando. Y lo hizo bien acompañado: junto a él se encontraba, hombro con hombro, Yoji Shinkawa, artista e ilustrador responsable del apartado creativo de la saga, un creador de culto que se deja ver muy poco fuera de Japón y al que por fin tuvimos el placer de conocer. Pero también le acompañaban Kenichiro Imaizumi, productor de Kojima Productions, y la actriz Yumi Kikuchi, que en el juego interpreta a uno de los enemigos finales que forman parte de la unidad Beauty & the Beast.
Una vez hechas las presentaciones por parte del equipo de Konami capitaneado por Mónica Corbella, se presentó a la prensa el anuncio del juego que desde el día 11 de Junio podrá verse en televisión, como parte de una campaña de publicidad a gran escala para este juego, exclusivo para PlayStation 3, que en sí mismo constituye uno de los pilares de la industria del videojuego. A continuación, Kojima nos transmitió su entusiasmo por el juego que cierra la serie a la que ha dedicado su vida como creador de videojuegos. Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots, ha sido creado bajo una triple presión: primero, por ser parte de una de las series más importantes de la industria; segundo, por suponer el final de ésta; y tercero, como nos contó el propio Kojima, por haber sido desarrollado en una temporada de plena eclosión de los juegos “casual”, dirigidos a un segmento de jugadores ocasionales, para quienes una serie tan difícil, compleja y de historia tan enrevesada no parece la opción más asequible.
El título, que abunda en la idea motora de la saga, la combinación de acción, táctica y sigilo, supone una vuelta de tuerca a la aproximación de Kojima hacia su propia obra: si en anteriores títulos de la saga, tal y como nos contó el creador nipón, el juego crecía a partir de una localización geográfica sobre la que Kojima centraba acción e historia, en el caso de Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots nos encontramos con un juego centrado no en una ubicación, sino en una situación, la de un campo de batalla. Así, encontraremos situaciones dinámicas donde el aprovechamiento del terreno será crucial, y Snake podrá, una vez más, lucir sus habilidades y equipo en un mundo donde la guerra permanente es el motor de la economía mundial. Nada concreto se nos desveló de una historia que se desarrolla en más de diez horas de vídeo CGI durante el juego, y que promete cerrar cuantos cabos sueltos queden en una saga que este año cumple una década, enfrentando a un avejentado Snake contra una serie de corporaciones militares privadas… y contra Liquid Ocelot, su principal adversario.
Para semejante broche, Kojima anunció que ha creado a los enemigos finales (uno de los sellos característicos de la serie) más difíciles de toda la saga. La unidad de soldados-máquina Beauty & the Beast amenaza con poner a prueba al jugador más curtido: sus miembros, de estéticas vagamente basadas en criaturas animales (el pulpo, el cuervo, el lobo…), contienen guiños para los fans de la serie, al contener sutiles referencias a los bosses del primer juego de la saga. Como perfecto ejemplo de la aproximación cinematográfica hacia sus juegos del creador nipón, se nos explicó que todos los miembros de esta unidad de “bosses” han sido modelados a partir de actores y actrices reales, digitalizados directamente en el juego. Una de ellas, la guapa Yumi Kikuchi allí presente, que en el juego interpreta a “Raging Raven”, se nos confesó fan de la serie desde sus inicios (llevaba las uñas pintadas con los personajes del universo MGS), y agradeció públicamente a Kojima el haberle permitido desarrollar, en el juego, el mejor trabajo de su carrera como artista.
Una vez finalizada la rueda de prensa se dio paso a la ronda de entrevistas, en la que nos pareció divertido preguntar a Kojima, precisamente, por la actual moda de juegos casual. Su obra, compleja en lo formal, lo jugable y de enrevesada historia, es el arquetipo de una manera de entender el entretenimiento interactivo diametralmente opuesta la espíritu de los juegos “casual”. Kojima nos contó que, siendo joven, era un gran aficionado a este tipo de juegos, pero que en la actualidad carece por completo de tiempo para jugar… y sin tiempo para matar, ¿quién necesita un pasatiempos? A pesar de reconocer que los juegos casual, por su minimalismo, son el perfecto vehículo para una buena idea, nos confesó su poco interés en dirigir alguna vez uno (aunque quizás sí para producirlo): Kojima utilizó el simil literario para definirse como un escritor que sólo escribe una larga novela durante toda su vida, sin los ocasionales relatos cortos en los que otros autores se aventuran.
Y así, como una gran novela que Hideo Kojima lleva más de diez años desarrollando, se cerrará Metal Gear Solid en esta su cuarta entrega, Guns of the Patriots, que verá la luz el próximo 12 de junio en exclusiva para PlayStation 3.