miércoles, 20 de agosto de 2008 Buscar

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Genmu No Tou To Tsurugi No Okite

25/06/2008

Ale Cremades

Genmu No Tou To Tsurugi No Okite

Si hay un público capaz de, no ya soportar, sino incluso deleitarse y disfrutar ante lo que a otros les parecería una tortura disfrazada de juego... ese público es el japonés.

¿Sabéis qué es un juego de mazmorras? Es como uno de rol, con sus puntos de experiencia, armas y armaduras pero la acción se desarrolla siempre en un laberinto plagado de enemigos. A lo mejor habéis jugado a Pokémon Mundo Misterioso o Etrian Oddysey, o puede que seáis veteranos y hayáis jugado al Wizardry.

El género es retro por sí mismo, pero Genmu no Tou lo es especialmente entre la multitud de videojuegos de este tipo que hay en Japón para la DS, ya que no actualiza el ambiente ni los personajes sino que vuelve a las raíces. Este juego de Success es oscuro y seco, muy Dungeons & Dragons. Y no perdona: la «ley de la espada» que aparece en el título se aplica con severidad. Las mazmorras se ven en primera persona, y gran parte del tiempo solo veremos en la pantalla un pasillo con sus cruces y puertas. Los enemigos aparecen por sorpresa y los combates son por turnos eligiendo lo que hará cada uno de nuestros personajes. Este estilo de combate similar al de Final Fantasy no es una copia del mismo, sino que tanto Dragon Quest como Final Fantasy como el juego de hoy beben de Wizardry, un programa de 1981 que dio a conocer los videojuegos de rol en Japón.

No esperéis encontrar aquí una historia conmovedora, pero sí encontraréis criterios propios de la cultura japonesa como la nostalgia o el pragmatismo. Lo que importa no es lo que hay en el último piso de la torre sino el camino en sí mismo; dicho de otra manera, la exploración de cada piso de la Torre de las Nieblas y el progreso de los personajes son recompensa más que suficiente por las horas invertidas, y tanto los gráfi cos como el sonido –atmosféricos pero espartanos– no tienen ninguna carencia sino que están afinados al punto justo para no distraernos de nuestra labor.

El juego hace mucho hincapié en elementos que se han llegado a obviar en la mayoría de videojuegos de rol más modernos. Por ejemplo, envenenarse en Genmu no Tou es algo muy grave, y también hay que tener mucho cuidado cuando saqueamos los tesoros que dejan atrás los enemigos. La mayoría tienen trampa y tenemos que elegir con cuidado quién la intenta desactivar y con qué herramientas.

Estética pictórica
El mundo de este juego parece una ilustración de comic fantástico con entintado muy oscuro y colores poco vivos. Tanto los tridimensionales muros del laberinto como los retratos estáticos de personajes y enemigos siguen este estilo, e incluso los menús del juego están embebidos en esta ilustración que forman las dos pantallas de la DS, y que parece sacada del manual de un juego de rol de los setenta.

La música, misteriosa pero no falta de ritmo, acompaña perfectamente el ambiente, una atmósfera muy envolvente que más que realista llamaría coherente con los hechos que se narran: cuatro aventureros se adentran en una torre de pisos laberínticos llena de enemigos monstruosos. No somos heroes ni tampoco niños, como ocurre en otros juegos, y es evidente que nos encontramos ante un título dirigido a un público adulto.

Teniendo en cuenta lo retro de la propuesta y el tipo de gente a quien va destinada, es muy fácil entender el por qué de la opción más curiosa que tiene este juego. Y esto tan sorprendente es que en todo momento podemos elegir entre dos estilos gráfi cos y sonoros. El que os he descrito arriba solo es uno de ellos, el que aparece por defecto. Pero el otro también es muy interesante y coherente con el mundo donde está situada la Torre de las Nieblas.

Para los jugadores veteranos que quieran recordar su juventud jugando al Wizardry hay un modo con gráficos y música minimalistas que imitan a los primeros ordenadores personales y consolas. La pantalla es principalmente de color negro, y la perspectiva del pasillo del laberinto se representa simplemente con dos líneas oblicuas blancas y algunas líneas verticales delimitando las paredes. En la pantalla inferior, el menú es un simple recuadro lleno de letras de tipografía sencilla, y los retratos de los monstruos y personajes están hechos con pocos píxeles y colores. Para muchos, jugar a este juego puede ser como un viaje en el tiempo a los años ochenta.

Y la música en este modo es impresionante también. A pesar de las limitaciones sonoras de la Nintendo DS en comparación con las máquinas que la precedieron, Success ha conseguido recrear con bastante acierto el sonido analógico de los ordenadores y consolas de 8 bits, y el resultado es bastante parecido a la música de un juego de NES o Game Boy. Los mismos temas del modo por defecto están recreadas perfectamente, pero con instrumentación electrónica básica y limitada. El resultado, sin embargo, es igual de envolvente y atmosférico.

Los dos modos de juego ofrecen exactamente lo mismo, solo que en dos idiomas diferentes. Esta opción recuerda a algunas recreaciones de juegos antiguos para máquinas actuales en recopilatorios y remakes de diverso tipo, que incluyen tanto una actualización gráfica y sonora como la versión original. Pero el juego que os presento hoy destaca por ofrecer dos versiones de algo completamente nuevo, si damos por sentada la gran infl uencia de Wizardry.

 


 

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