En la pasada década Mortal Kombat alcanzaba el cénit de su popularidad: la película, los cómics, pero sobre todo la que para muchos fue la entrega defi nitiva de la saga, así como la despedida de los arcades bidimensionales. Luego llegaría la caída y resurrección con las 3D, pero esa es otra historia.
Mortal Kombat 3 depuró la mecánica de los capítulos anteriores, con más fatalities que nunca, más personajes bizarros (hasta un total de veinte mastuerzos), escenarios más elaborados y novedades como un aceptable sistema de combos y el botón de correr, cuya combinación ha hecho gritar de frustración a miles de jugadores apaleados. Para el estreno de la saga en Nintendo DS, Midway barajó dos posibilidades: intentar hacer un juego de lucha tridimensional lo más solvente posible (dadas las limitaciones de la consola), o bien recuperar alguna de sus entregas bidimensionales y convertirla sin problemas a la consola. El resultado es netamente salomónico.
La versión de DS es una conversión píxelperfect que incluso se ve beneficiada por el tamaño de la pantalla de la portátil. De hecho, la segunda pantalla cumple una cómoda función al indicar todos los golpes del luchador, así como sus Fatalities, Animalities y Friendships, todos fáciles de realizar gracias al intuitivo control... Porque no hay nada como una buena cruceta para un juego de lucha. Y es que para disfrutar de unos combates en el metro o el autobús, no tendría sentido pausar y buscar los golpes en un menú o recordar si era «Arriba, Arriba, Atrás» o todo lo contrario.
Y de propinaza, ese clon inconfeso del Puyo Puyo que es Puzzle Kombat, con sus nueve personajes superdeformed -estos sí, recreados de forma eficaz en 3D- y los piques con el rival por hacer que se coma los bloques. Un 2x1 de nostalgia y buen hacer.