Nintendo DS
Ninja Gaiden. Dragon Sword
Toda la complejidad de la lucha ninja de entregas anteriores adaptada a la interfaz táctil de Nintendo DS.
Si algo caracteriza a la saga de Ninja Gaiden es la calidad de todas y cada una de sus entregas. Sin gozar de la reverencia incondicional que el público profesa por otras sagas de acción modernas (como el, en mi humildísima opinión, sobrevalorado God of War), el bueno de Ryu Hayabusa lleva nada menos que desde el año 1989 partiéndose la cara con las fuerzas del mal en una serie de títulos siempre caracterizados por una elevada difi cultad y exigencia para con un sufrido jugador que, en el caso del reciente Ninja Gaiden de la generación anterior (en sus versiones Black y Sigma) se enfrentaba a un sistema de combate tan complejo como el de el mejor de los juegos de lucha.
Un ninja de bolsillo
Tal era la variedad de movimientos y técnicas de las anteriores entregas, y tan obvia la necesidad de perfeccionarlas para progresar, que nos preguntábamos cómo demonios se las ingeniarían los chicos de Team Ninja para realizar esta adaptación a la Nintendo DS. Imaginad nuestras caras cuando, tras cargar el cartucho, tenemos que girar la consola 90 grados para jugar con las pantallas en vertical... ¡utilizando el lápiz! El juego se controla enteramente con dicho elemento y un sólo botón (todo el pad) para cubrirse. Todas las técnicas se realizan mendiante trazados: saltos, picados, esquivas... los clásicos combos, incluso algún sencillo puzzle. El sistema funciona a la perfección y, a pesar de no tener la complejidad de las versiones para consolas de sobremesa, resulta francamente divertido.
La dificultad aumenta progresivamente sin llegar a los niveles de juegos anteriores, especialmente en las batallas contra bosses finales. Se conserva el sistema de magias, de niveles de arma, de equipo (el viejico Muramasa continúa con su tenderete) en un título absolutamente espectacular en lo técnico (gráficos extraordinarios) y cuya única pega, a priori, podría ser una duración algo corta, en torno a las siete horas.