Como aficionadillo al Texas Hold“Em, tengo muy claro lo que espero de un buen juego de poker: que sea ágil y que los contrincantes no parezcan idiotas. Aún espero el juego que realmente permita al más avispado leer las reacciones de los demás jugadores (es decir, que éstos presenten algunos patrones de comportamiento legibles), pero eso parece lejos aún. En cualquier caso, World Series of Poker 2008 es un producto sólido: pese a algunos retardos entre elegir una opción y que nuestro jugador la realice, todo funciona rápido, y las opciones para saltar apuestas ajenas o repartos son funcionales. Los contrincantes -jugadores generados al azar o profesionales conocidos- juegan sus cartas con lógica: no suelen apostar a ciegas y saben retirarse a tiempo, aunque a veces demuestren humanidad llegando hasta al fi nal en busca de una carta imposible. Un juego muy disfrutable, aunque sin localizar... tsk, tsk.