miércoles, 07 de enero de 2009 Buscar

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Ficha Técnica OutRun

Ficha Técnica OutRun

GÉNERO CONDUCCIÓN CON RUBIA PIXELADA
PAIS JAPÓN
COMPAÑÍA SEGA
DESARROLLADOR AM#2
DISTRIBUYE SEGA

JUGADORES 1
ON-LINE NO
TEXTOS INGLÉS
VOCES INGLÉS
WEB WWW.OUTRUN.ORG

 

 

El viaje de tu vida

El viaje de tu vida

Es 1986, estás frente a unos recreativos y tienes 20 duros en el bolsillo… ¿qué hacer? Pues nada mejor que sentarse en el sillón de OutRun y disfrutar de una experiencia que marcará tu vida. Mientras tres altavoces bombardean tus oidos con el magnético Magical Sound Shower, te lanzas en compañía de una rubia de melena pixelada a recorrer 15 parajes inteconectados entre sí. Y sólo tú puedes decidir dónde acabará el viaje. Ojito con las curvas cerradas y los camioneros, que tienen muy mala leche cuando ven un Testarossa en la autopista. Como los de verdad…

 

 

Fauna doméstica

Fauna doméstica

Entre las muchas adaptaciones que tuvo OutRun se puede hallar de todo: penosas (Amstrad CPC), curiosonas (C64) o muy recomendables (MD). Dejando al margen el afán coleccionista (esa cinta de audio que acompaña a las versiones para micros de 8 bits…), las dos conversiones más fieles son las de GBA y Saturn. Si no las tienes, lánzate en eBay a por ellas...

 

 

 

10 sobre 10

OutRun

08/07/2008

Nemesis “The Old Fashioned”

OutRun

Dios existe, y la prueba más irrefutable es esta coin-op de 1986. Sin ella, tu vida y la mía carecerían de sentido.

10.0

En su novela What Dreams May Come (Mas Allá de los Sueños), Richard Matheson describe el Cielo como un estado de consciencia en el que los sueños y los deseos del fallecido dan forma a un paraíso donde debe permanecer hasta que llegue su reencarnación. Si este teórico Mas Allá, denominado Summerland por algunas religiones, es cierto, cuando la diñe mi paraiso consistirá en una carretera, un Testarossa pixelado y Magical Sound Shower sonando a toda pastilla…

Perdonad el arrebato fiosófico-sentimental, pero OutRun es para mí más que una recreativa: es una religión, un estado mental, la obra maestra que ha marcado mi vida al igual que la de miles de personas en todo el mundo. Todo comenzó en el lejano 1986, cuando el departamento AM#2 de Sega, con Yu Suzuki a la cabeza, puso en circulación una nueva placa recreativa, un arcade de conducción que explotaría a conciencia la tecnología Super Scaler inaugurada un año antes con Space Harrier.

Un coche rojo en los recreativos
Son varios los factores que convirtieron a OutRun en un clásico instantáneo. El más evidente, el espectacular mueble de la versión Deluxe: 350 kg de peso, una pantalla de 25 pulgadas y un motor incorporado que movía «el asiento-coche» dependiendo de la dirección tomada por el jugador. Sega fue una maestra a la hora de diseñar estas Dedicated Machines, con las que justificaban sobradamente el gasto de 100 pesetas por partida, en lugar de los cinco duros que solía costar una partida en otra recreativa. ¿Quién no recuerda los muebles de After Burner o Hang-On?

Pero la grandeza de OutRun iba mas allá de su atractivo mueble. La clave residia, como sucede con todas las obras maestras, en la perfección de la trinidad graficos-sonido- Jugabilidad. El uso de la tecnología Super Scaler permitió a AM#2 dotar al juego de una profundidad y velocidad inéditas hasta el momento. Palmeras, casas y carteles publicitarios, desfiladeros y columnas, iban surgiendo ante nuestros ojos, mientras esquivábamos el tráfico a bordo de nuestro Testarossa. Sega no contaba con licencia oficial de Ferrari, lo que casi les lleva a los tribunales, aunque el asunto acabó solucionándose, como lo demuestra la implicación de la escudería del caballito rampante en otras coin-ops de Sega como Ferrari F355 Challenge y OutRun 2.

En su periplo por carreteras de un único sentido, el protagonista de OutRun no estaba sólo: le acompañaba una rubia que se encargaba de abroncarle cada vez que daba un trompo, y que ganaría protagonismo, dos décadas más tarde, en el mencionado OutRun 2, otra maravilla que merecerá un 10 Sobre 10 un lustro de estos.

La mejor BSO de la historia
Si gráficamente OutRun era un regalo para la vista, a nivel sonoro estaba y sigue estando a años luz de todo lo oído en un salón recreativo. Catalogada por muchos como la mejor banda sonora de todos los tiempos, los cuatro temas compuestos por Hiroshi «Hiro» Miyauchi siguen grabados en las meninges de cientos de miles de jugadores de todo el planeta. Magical Sound Shower, Splash Wave, Passing Breeze y Last Wave siguen enamorando como el primer día, multiplicando el aire festivo de una recreativa en la que lo importante no es llegar el primero a la meta, sino disfrutar del paisaje. Acunado bajo los compases de Passing Breeze, uno llega a relajarse conduciendo, como en un anuncio de BMW, mientras recorre el irreal universo OutRun, en el que el desierto y las montañas nevadas sólo están a una curva de distancia, y los cielos azules se alternan con interminables atardeceres.

15 escenarios, un viaje inolvidable
El cúmulo de genialidades de OutRun no se limita sólo a sus coloristas gráficos y su memorable banda sonora. AM#2 tuvo la brillante idea de otorgar al jugador la elección de la ruta a seguir. Los 15 escenarios/circuitos de la coin-op se abren como un árbol, a partir de un mismo origen: Coconut Beach. A partir de ahí, la decisión es tuya. Si tiras hacia la izquierda, circularás bajo los arcos de piedra de The Getaway, mientras que el desvío de la derecha conduce a los diabólicos meños gigantes de Devil’s Canyon. Esta elección de ruta aportó a OutRun una rejugabilidad de la que carecían sus competidores en los salones recreativos. Podías echar una, tres, diez partidas consecutivas y siempre descubrías circuitos nuevos, mientras luchabas contra un crono implacable que castigaba severamente cualquier descuido. La mala leche del resto de conductores (desde camiones a clones del Wolkswagen Beetle y el Porsche 911) y la belleza de los paisajes formaban una combinación peligrosa que siempre tenía el mismo resultado: el Testarossa volando por el aire tras pegarse una colosal hostia.

El clásico, en casita
El tremendo impacto cosechado por OutRun en los recreativos (algunas fuentes aseguran que Sega despachó 20.000 unidades, todo un record tratándose de Dedicated Machines), provocó su rápida adaptación al mercado doméstico. La inefable US Gold se encargó de las conversiones a ordenadores de 8 y 16 bits. Conscientes de que no podrían alcanzar, ni por el forro, la calidad de la BSO original, decidieron incluir una cinta de audio con la música de la coin-op a modo de extra (eso que ganamos). Podría llenar dos páginas hablando de versiones vomitivas (Sega Ages de PS2), mediocres (GameGear) o dignas (MegaDrive), pero me limitaré a las que mejor han sabido explotar el tesoro heredado de AM#2.

Por un lado tenemos la versión PC Engine, una pequeña maravilla programada por NEC Avenue, que aunque no alcanza el mismo detalle en los escenarios, si respeta la jugabilidad y la maravillosa BSO original. También existe una adaptación para Dreamcast, escondida en los recreativos de Shenmue II y presente en el buscadísimo Yu Suzuki Game Works Vol. 1, un libro editado en 2001 que incluía un GD-ROM para DC, con 5 coin-ops clásicas de AM#2. No es una emulación perfecta (la música es ratonera, y el Testarossa ha sido sustituido por otro deportivo de color rojo), pero no está mal. En 2003 THQ distribuyó en España Sega Arcade Gallery para GBA. En su interior se hallaba la mejor adaptación que ha tenido OutRun para una consola portátil: suave, jugable y con una BSO deliciosa. Una gran conversión, aunque no llega a la altura del Grial de los OutRun domésticos: la versión Saturn. Comercializada en Japón en 1996 bajo el sello Sega Ages, no sólo es una copia pixel perfect de la placa original, sino que además incorpora, mediante un truco, un modo Smooth con un scaling más suave, y de propina nuevas versiones de la BSO original. Desgraciadamente, este último detalle se perdió con la adaptación a occidente en 1997, dado que Sega integró en un sólo CD-ROM tres Sega Ages (OutRun, AfterBurner, Space Harrier) y ya no quedaba sitio en el CD para florituras. A menos que seas millonario y tengas la coin-op en el salón, no lo dudes: métete en tu sitio de subastas virtuales favoritos, y a por la versión Saturn. Ya es hora de revivir la magia.

 

 

 

 

 

 

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